Convulsiones en aves: primeros auxilios y causas que se deben investigar
Nunca se debe sujetar a un ave que sufre una convulsión ni introducir nada en su pico. Conozca las pautas de primeros auxilios seguras y las causas clave que se deben investigar: intoxicación por metales pesados de la jaula, hipocalcemia en loros yacos y colisiones contra ventanas.

Respuesta rápida
Una convulsión en un ave se manifiesta como una pérdida repentina del control: el ave se cae de la percha, agita las alas y las patas o se queda rígida, tuerce la cabeza hacia atrás y no responde a los estímulos. Por lo general, dura desde unos segundos hasta un par de minutos, y después el ave queda aturdida, débil y, a menudo, temporalmente ciega o inestable.
Una convulsión no es una enfermedad en sí misma. Es un síntoma y, en aves de compañía, suele apuntar a una lista corta de causas que se encuentran principalmente en la jaula, la dieta o las ventanas de la habitación por la que vuela el animal.
Casi todo lo que un veterinario necesita para determinar la causa de una convulsión en un ave proviene de la jaula, la dieta y la habitación, no del propio animal.
- No sujete, inmovilice ni coja a un ave mientras esté sufriendo una convulsión.
- Nunca introduzca el dedo, una cuchara ni ningún otro objeto en el pico del ave. Las aves no pueden tragarse la lengua.
- Controle el tiempo del episodio y grábelo en vídeo si es posible. El vídeo aporta mucha más información para el diagnóstico que cualquier descripción.
- Las tres causas principales en las que se debe pensar primero son la intoxicación por metales pesados, la hipocalcemia (calcio bajo en sangre) y los traumatismos craneales.
- Cualquier primera convulsión requiere una visita el mismo día a un veterinario de exóticos, incluso si el ave parece completamente normal una hora después.
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La intoxicación por zinc y plomo causa convulsiones en aves de compañía, y la fuente suele estar dentro de la jaula.
El alambre galvanizado, los mosquetones y enganches rápidos baratos, los badajos de los cascabeles, las cadenas, algunos herrajes de jaulas importadas, la madera pintada antigua, los contrapesos de las cortinas, la soldadura de vitrales, los plomos de pesca y la bisutería son fuentes habituales. Las aves picotean el metal constantemente y tragan las partículas. La intoxicación por metales pesados se puede tratar con quelación si se detecta a tiempo, pero es mortal si no se trata, por lo que es una de las primeras pruebas que realizará el veterinario.
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- Especie
- aves
- Categoría
- salud
- Nivel de riesgo
- alto
- Enfoque del contenido
- qué hacer durante una convulsión y qué causas investigar después
- Cuándo acudir al veterinario
- el mismo día ante cualquier primera convulsión; de urgencia inmediata si son repetidas o prolongadas
- Mayor riesgo
- loros yacos (por falta de calcio), aves propensas a picotear (por metales pesados), aves que acaban de aprender a volar (por traumatismos)
Decida en 60 segundos
| Qué observa | Qué hacer ahora |
|---|---|
| El ave se debate violentamente en la jaula a oscuras, pero se calma a los pocos segundos de encender la luz | Susto nocturno ("night fright"), muy común en ninfas. Coloque una luz nocturna tenue. Compruebe si hay lesiones. |
| Breve temblor o espasmo, el ave permanece en la percha y se mantiene consciente | Anótelo, grábelo en vídeo y pida cita con un veterinario de exóticos para esta semana. |
| El ave se cae de la percha, realiza movimientos de pedaleo o se queda rígida, no responde; dura menos de dos minutos | No la toque. Controle el tiempo y grabe el episodio. Acuda a un veterinario de exóticos el mismo día en cuanto termine. |
| La convulsión se prolonga más de un par de minutos | Urgencia. Llame a la clínica de inmediato y traslade al animal mientras ocurre. |
| Dos o más convulsiones en un día, o una inmediatamente después de otra | Urgencia. Atención veterinaria en menos de una hora. |
| Convulsión tras un impacto conocido de la cabeza contra una ventana o espejo | Urgencia. Mantenga al ave a oscuras y en silencio, y trasládela de inmediato. |
| Convulsión en un ave que ha dejado de comer, o en un ave de tamaño muy pequeño | Urgencia. Es muy probable que se trate de hipoglucemia, la cual puede ser mortal rápidamente. |
| Convulsión acompañada de regurgitación, debilidad y uratos de color anormal | Urgencia. Informe al veterinario de que sospecha de intoxicación por metales pesados. |
Qué hacer mientras ocurre
No coja al ave. Manipular a un ave que está convulsionando prolonga el episodio, y si se la sujeta por el cuerpo se le impide respirar.
Controle el tiempo. Los segundos parecen minutos cuando se está observando una crisis, y la duración real es uno de los datos más útiles que puede facilitar al veterinario.
Empiece a grabar. Un vídeo con el móvil de apenas treinta segundos tiene más valor diagnóstico que una página de notas, ya que el patrón de movimiento indica al veterinario de exóticos en qué parte del sistema nervioso se localiza el problema.
Reduzca los estímulos. Apague las luces intensas, apague la televisión, pida a todos que guarden silencio y saque a otras mascotas de la habitación. No cubra la jaula mientras el ave se esté debatiendo, ya que perdería la capacidad de vigilarla.
Amortigüe la caída si puede hacerlo sin invadir el espacio del ave. Coloque una toalla doblada en el suelo de la jaula y retire cualquier recipiente de agua profundo en el que el ave pudiera caer y ahogarse.
No introduzca nada en el pico. No le ofrezca agua. No intente sujetarle la cabeza.
Una vez que cesa la convulsión
Anticipe un periodo de aturdimiento. Es posible que el ave no pueda agarrarse a las perchas, que se quede en el suelo, que parezca ciega y que no le reconozca. Esto es normal y puede durar desde unos minutos hasta varias horas.
Traslade al ave solo cuando los movimientos hayan cesado por completo. Utilice una toalla ligera, sujete la cabeza, deje el pecho completamente libre de presión y colóquela en un transportín pequeño forrado con papel de cocina, sin perchas de las que pueda caerse.
Manténgala caliente. La forma segura de hacerlo es colocar una fuente de calor externa que caliente solo un extremo del transportín, dejando el otro extremo sin calentar para que el ave pueda apartarse si lo necesita.
No le ofrezca comida ni agua hasta que esté completamente alerta, se mantenga en pie y se comporte con normalidad. Un ave aturdida puede sufrir una broncoaspiración.
Después, acuda al veterinario. No espere a que se repita el episodio para justificar la consulta. Una sola convulsión es motivo suficiente, y la importancia de acudir de inmediato radica en que la mayoría de las causas se pueden tratar si se detectan a tiempo.
Causas que se deben investigar
Intoxicación por metales pesados.
El zinc y el plomo son los dos metales más preocupantes. Las aves picotean metal constantemente; las partículas que ingieren de alambres galvanizados, enganches, cadenas, badajos de cascabeles, soldaduras, pintura antigua, plomos o bisutería se acumulan en el aparato digestivo y liberan metal de forma continua.
El cuadro clínico suele incluir más síntomas que las convulsiones: debilidad, regurgitación, pérdida de apetito y, en algunas especies, uratos de coloración anormal. El diagnóstico se realiza mediante análisis de sangre y radiografías, y el tratamiento consiste en la terapia de quelación junto con la eliminación del metal que permanezca en el sistema digestivo.
Hipocalcemia (calcio bajo en sangre).
Los loros yacos tienen una predisposición muy conocida a sufrir convulsiones por hipocalcemia. El calcio es fundamental para la transmisión nerviosa y muscular; un yaco alimentado exclusivamente con semillas y sin acceso a la luz solar directa (sin filtrar por cristales) o a una fuente de luz ultravioleta específica para aves no puede absorber suficiente calcio, aunque su dieta lo contenga.
Este problema es invisible hasta que se desencadena la convulsión. No existen signos previos de advertencia, razón por la cual la dieta y la iluminación son tan críticas en esta especie en particular.
Traumatismo craneal.
Las aves chocan contra ventanas, espejos y puertas de cristal, y el impacto no tiene por qué parecer grave a simple vista. Los casos más habituales se dan en aves que acaban de aprender a volar, aves con las plumas de vuelo recién recortadas que están recuperando el plumaje, o aves que se asustan mientras están sueltas por la habitación.
Las convulsiones tras un traumatismo craneal pueden aparecer de inmediato o tras un periodo de latencia a medida que se desarrolla la inflamación cerebral.
Hipoglucemia (azúcar bajo en sangre).
Un ave pequeña tiene unas reservas de energía mínimas. Un periquito o un diamante que no ha podido acceder a la comida, que ha dejado de comer debido a otra enfermedad o que se ha quedado atrapado fuera de su jaula durante la noche puede sufrir una bajada de azúcar tan drástica que desencadene una convulsión.
Enfermedad hepática.
La lipidosis hepática (hígado graso) es común en periquitos, ninfas y loros amazonas alimentados a base de semillas. Un hígado incapaz de depurar las toxinas permite que estas alcancen el cerebro, lo que provoca convulsiones, además de letargo, sobrecrecimiento del pico y las uñas, y uratos de color verdoso.
Otras toxinas no metálicas.
Los gases procedentes de sartenes antiadherentes sobrecalentadas (teflón), los pesticidas e insecticidas, ciertas plantas de interior, el aguacate, el chocolate y la cafeína tienen efectos neurotóxicos en las aves.
Golpe de calor.
Un ave expuesta al sol directo en una jaula sin zonas de sombra, o en el interior de un coche caluroso, puede sufrir convulsiones. Se trata de una urgencia por calor y el enfriamiento debe realizarse de forma gradual, nunca sumergiendo al animal en agua.
Infecciones y accidentes cerebrovasculares.
Diversos virus aviares afectan al sistema nervioso, y los loros de edad avanzada pueden desarrollar enfermedad arterial y sufrir accidentes cerebrovasculares. Estos diagnósticos corresponden exclusivamente al veterinario, no se pueden determinar en casa.
La auditoría de la jaula: cómo prevenir la causa más común
La intoxicación por metales pesados es la causa de convulsiones que realmente puede eliminar de su hogar, y solo requiere una tarde de revisión minuciosa.

Los herrajes de la jaula, los enganches de los juguetes y la dieta almacenada en la estantería son los lugares donde se originan la mayoría de las causas de convulsiones en aves.
Lo que nunca debe hacer
No sujete ni inmovilice a un ave que esté convulsionando.
No introduzca nada en el pico. Las aves no pueden tragarse la lengua, y forzar la apertura del pico puede dañar su mandíbula y provocarle a usted una mordedura.
No le administre agua, comida, agua con azúcar ni ningún remedio casero durante o inmediatamente después del episodio. El riesgo de broncoaspiración es real y reviste mayor gravedad que el propio problema que intenta solucionar.
No le administre medicamentos recetados para otros animales y nunca utilice anticonvulsivos de medicina humana.
No asuma que una sola convulsión ha sido un hecho aislado. La causa subyacente sigue estando presente.
No coloque una manta térmica directamente dentro del transportín con un ave aturdida que no pueda desplazarse para alejarse del calor.
No demore la visita al veterinario porque el ave vuelva a parecer sana. Tanto la intoxicación por metales pesados como las enfermedades hepáticas permiten que el ave parezca completamente normal entre episodios, hasta que deja de serlo.

Tras una convulsión, observe si el ave recupera la fuerza de agarre normal, sigue los movimientos con los ojos y vuelve a mantener el plumaje liso.
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Cuándo solicitar ayuda profesional
Acuda de urgencia inmediata si la convulsión dura más de un par de minutos, si se producen dos o más convulsiones en un día, si la convulsión ocurre tras un impacto en la cabeza, si el ave no ha estado comiendo o si no recupera la consciencia.
Acuda el mismo día ante cualquier primera convulsión, si observa un temblor leve en un ave que ha estado enferma, o si la convulsión se acompaña de regurgitación, debilidad o cambios en las deposiciones.

Cuando se identifica y elimina la causa subyacente, muchas aves vuelven a disfrutar de una vida completamente normal.
Facilite al veterinario el vídeo, la duración exacta del episodio, la especie y edad del ave, el registro de peso semanal, la dieta real (incluyendo lo que el ave rechaza), una fotografía o muestra de cada elemento metálico de la jaula, una lista de los productos utilizados en la habitación (como aerosoles o sartenes antiadherentes) y cualquier detalle sobre accidentes de vuelo recientes. El veterinario de exóticos habitualmente requerirá análisis de sangre y radiografías, y este historial le indicará por cuál de las causas sospechosas debe comenzar la investigación.
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Este artículo es educación general y no sustituye el consejo veterinario profesional. Si tu mascota está mal, consulta a un veterinario.
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