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HealthDog5 min read

Entendiendo la salud neurológica y articular de tu Boyero de Berna

Esta guía te ayuda a vigilar a tu Boyero de Berna ante signos de condiciones de salud específicas relacionadas con sus nervios y articulaciones. Al aprender a qué prestar atención en casa, puedes colaborar eficazmente con tu equipo veterinario para proporcionar el mejor cuidado posible.

Respuesta rápida

Los Boyero de Berna son propensos a un conjunto específico de condiciones que involucran el sistema inmunitario, la columna vertebral y el cerebro. Si bien algunas de estas condiciones, como la poliartritis inmunomediada, involucran una inflamación que puede controlarse con medicación, otras como el síndrome de Wobbler o la epilepsia requieren una observación cuidadosa y pruebas de diagnóstico. Al establecer una base de referencia para el comportamiento y la movilidad normales de tu perro, puedes identificar rápidamente cuándo algo va mal y buscar ayuda profesional antes de que una condición progrese.

Poliartritis inmunomediada

Esta condición implica la inflamación de las articulaciones y es una tendencia reconocida en la raza. A menudo se conoce como síndrome de poliartritis/meningitis. Es posible que notes que tu perro parece reacio a moverse, camina con una marcha rígida o forzada, o parece sentir dolor al levantarse o caminar. También pueden mostrar signos de malestar general, como letargo o una reducción del apetito.

Cuando visites la clínica, el veterinario realizará un examen físico para comprobar si hay inflamación y dolor articular. También pueden realizar punciones articulares para analizar el líquido dentro de las articulaciones en busca de signos de inflamación. Esta condición suele responder bien a la terapia inmunosupresora, que actúa para calmar la respuesta inmunitaria hiperactiva. El error más común que cometen los dueños es asumir que la cojera se debe simplemente a una lesión o a la edad avanzada, lo que puede provocar retrasos innecesarios en el inicio del tratamiento médico necesario.

Síndrome de Wobbler

Esta es una tendencia reconocida en la raza que implica la compresión de la médula espinal. Más comúnmente, esta compresión ocurre en una posición dorsal o dorsolateral. Los dueños suelen notar esto cuando su perro comienza a mostrar signos de debilidad en las extremidades traseras, una marcha tambaleante o descoordinada, o dificultad para subir escaleras y transitar por superficies resbaladizas. En algunos casos, el perro puede arrastrar los dedos de los pies o parecer tener una zancada más corta de lo normal.

Tu veterinario realizará un examen neurológico para probar los reflejos y la propiocepción de tu perro, que es su capacidad para sentir dónde están sus extremidades en el espacio. Por lo general, se requiere diagnóstico por imagen, como una resonancia magnética o una tomografía computarizada, para confirmar la ubicación de la compresión de la médula espinal. Es vital señalar que esta condición es un problema estructural, y esperar a ver si mejora por sí sola puede permitir que el daño a la médula espinal empeore. Si notas un cambio repentino en la forma en que camina tu perro, es un asunto urgente que requiere atención veterinaria inmediata.

Epilepsia idiopática

La epilepsia idiopática es una tendencia reconocida en la raza. Esta condición implica convulsiones recurrentes para las cuales no se puede encontrar una causa estructural subyacente. Se sospecha o se ha probado una base genética para esta condición en los Boyero de Berna. Es probable que notes que tu perro se desploma repentinamente, tiene espasmos, mueve las patas como si nadara o pierde el conocimiento. Estos episodios pueden ser aterradores, pero es importante mantener la calma y mantener el área alrededor de tu perro a salvo de peligros.

Cuando visites la clínica, realizarán un análisis de sangre y posiblemente otras pruebas para descartar problemas metabólicos o toxinas que pueden imitar la epilepsia. Debido a que la causa suele ser genética, el diagnóstico generalmente se realiza excluyendo otras posibilidades. El error más común es no registrar la frecuencia y duración de las convulsiones. Mantener un registro o grabar un vídeo de un episodio es la herramienta más útil que puedes proporcionar a tu veterinario para confirmar el diagnóstico y determinar el mejor plan de seguimiento.

¿Qué debo hacer si mi perro tiene una convulsión?
Mantén a tu perro alejado de escaleras u objetos afilados. Cronometra la convulsión, mantén la habitación silenciosa y oscura, y graba un vídeo si es posible. Si la convulsión dura más de unos pocos minutos o si tu perro tiene múltiples convulsiones seguidas, esto es una emergencia.

Vigilancia de tu mascota en casa

Para adelantarte a estas condiciones, debes realizar un control de salud regular. Crea una rutina mensual sencilla, o semanal para perros de mayor edad, para evaluar su condición corporal, color de las encías, movilidad y respiración en reposo. Mantener una lista escrita de cualquier cambio en la dieta, suplementos o nuevos preventivos también es útil, ya que a veces pueden enmascarar o complicar los síntomas de las condiciones mencionadas anteriormente.

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Entendiendo la naturaleza de estas condiciones

Es importante recordar que estas condiciones son tendencias reconocidas en la raza. Si bien es natural buscar una razón por la que tu perro específico pueda verse afectado, el enfoque debe permanecer en el control y la calidad de vida. Ya sea que la condición sea inflamatoria o estructural, la intervención temprana es la mejor manera de ayudar a tu perro. Al trabajar en estrecha colaboración con tu veterinario y mantener registros detallados de la salud de tu mascota, le brindas la mejor oportunidad posible para una vida larga y cómoda.

My highlights & notes

Este artículo es educación general y no sustituye el consejo veterinario profesional. Si tu mascota está mal, consulta a un veterinario.

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